AGUSTÍN DE ITURBIDE

Libertador de México

"Mexicanos: en el acto mismo de mi muerte, os recomiendo el amor a la patria y observancia de nuestra santa religión, ella es quien os ha de conducir a la gloria. Muero por haber venido a ayudaros y muero gustoso, porque muero entre vosotros, muero con honor, no como traidor, no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha, no soy traidor, no. Guardad subordinación y prestad obediencia a vuestros jefes, que haciendo lo que ellos os manden, cumpliréis con Dios. No digo esto lleno de vanidad porque estoy muy distante de tenerla "

Últimas palabras de Don Agustín de Iturbide, ante el pelotón de fusilamiento en Padilla Tamaulipas.


La noche del 15 de septiembre de 1810 inicio en México una etapa verdaderamente sangrienta, donde por más de 10 años se derramo por toda la entonces extensa geografía nacional, mucha sangre de gente inocente.

Al grito de “¡¡Mueran los Gachupines!!”, nuestro país conoció un época de terror que costo cientos de vidas de personas en su mayoría inocentes, además de la enorme pérdida económica que esto representaba para nuestro territorio.

Son muy celebres las matanzas a sangre fría de centenares de españoles que voluntariamente se habían entregado a tropas insurgentes a las afueras de Guadalajara y Morelia, y otras mas que no llegaron a consumarse por la heroicidad de algunos insurgentes como Nicolás Bravo, quien tenía permiso de realizar una masacre para vengar la muerte de su padre, pero con gran corazón, decidió perdonar a sus enemigos, lo que le valdría que se le conociera como “ El Soldado que Perdonó”.

Cuando la insurrección estaba casi exterminada por las tropas realistas, un militar criollo fue enviado a las montañas del actual estado de Guerrero a sofocar lo que quedaba de la rebelión, representada por don Vicente Guerrero, que se encontraba al mando de unos dos mil insurgentes.

Antes de encontrarse con él, el 24 de febrero de 1821 en la Ciudad de Iguala promulgo el famoso plan de Iguala, donde se proponía la independencia de México, pero con métodos muy diversos a los empleados por los insurgentes anteriores.

Ante este plan, Vicente Guerrero se une, y toda la nación se une, hasta que más tarde, al firmarse los tratados de Córdoba con don Juan de O´ Donoju –ultimo virrey de México- se consuma la independencia, y regrese triunfal a la ciudad de México, donde el pueblo y el congreso lo proclaman emperador del naciente Imperio de Méjico.

Iturbide tuvo algunos desaciertos, especialmente el de desairar al embajador de Estados Unidos en nuestro país, Joel R. Poinsett, quien le proponía cierta forma de gobierno para nuestro país, y la venta de territorio nacional. El Desacierto no es esto, sino el de mantener en su gobierno, personas afectas a Poinsett, quienes acabaron destituyéndolo y al fin dándole muerte, convirtiéndose nuestro país, según las palabras de don Salvador Borrego, en el único país que ha dado muerte a su libertador.

El asesinato se consumo en Padilla Tamaulipas y ahí fue sepultado, para más tarde, en 1838, por orden de Anastasio Bustamante, se trasladaron sus restos a la Catedral Metropolitana, donde descansan en espera de la resurrección en la capilla de San Felipe de Jesús.

Ahora bien, la campaña de desprestigio y ocultamiento de las virtudes de nuestro libertados ha sido terriblemente eficaz, al grado que hoy en día –me da vergüenza escribir esto- la mayoría de los mexicanos desconocen la vida y obra de nuestro libertador, y si no me creen, pregúntenle a algún amigo sobre él, a ver que les contesta…

El día 17 de septiembre de 1971, se publico en el Diario Oficial del un decreto Congreso de la Unión, en el tiempo de la presidencia del Lic. Echeverría Álvarez, en el cual se estableció que se festeje a Don Vicente Guerrero para honrarlo por la consumación de nuestra Independencia. En dicho documento se omite a Don Agustín de Iturbide, obscureciendo con ello el brillo que le corresponde al gran Libertador.

Esto es terrible, si paseamos por la Ciudad de Igual, cuna de nuestra independencia, encontraremos la bandera del Ejercito Trigarante únicamente debajo de un puente, en el libramiento a Ciudad Altamirano.

Respecto de la estatua de Iturbide, es claro que no existe, al entrar a Igual viniendo del Estado de Morelos, se encuentra uno con un monumento a la independencia, en el cual hay tres bellas estatuas del Cura Hidalgo, del Cura Morelos y de Don Vicente Guerrero, pero, la del consumador de la Independencia no la encontramos por ninguna parte, ni en Iguala ni en ningún lugar del país –como me gustaría estar equivocado en esto- y si alguno supiera de alguna estatua PUBLICA de nuestro libertador, le agradecería nos lo dijera.

Esto es muy triste, pues por un lado, encontramos los nombres de los más grandes traidores de México y perseguidores de la Iglesia como Benito Juárez y Lázaro Cárdenas en infinidad de calles, colonias, avenidas, municipios, etc… y el nombre de Agustín de Iturbide apenas aparece en alguna pequeña y desconocida calle, así es México de ingrato…

En esta sección, nos proponemos reivindicar la memoria de nuestro libertador, poco a poco iremos añadiendo mas información de él, pues hay mucho que escribir. Hay bastantes textos que analizaremos y comentaremos, como los de don Celerino Salmeron, de don Alfonso Trueba, y otros que se han ocupado de la vida de tan ilustre personaje.